Dale vuelta a la página y ya está...
Parece fácil.
Doy una última leída a lo que escribimos juntos,
tantas palabras,
tantas promesas,
tantos sueños.
No falta la risa o la lágrima que se me escapa,
recordando lo que fui y lo que somos.
Dale vuelta a la página y ya está...
me repito en silencio.
Parece fácil.
Juntando todo lo que me queda de valor,
haciendo un exceso de dignidad,
ensalivo mi dedo para dar vuelta
y enfrentarme con la realidad:
Del otro lado de la página,
sigues estando ahí.
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